
-No puedo más, toda mi vida la peleé, toda la vida peleé, para qué? para nada, ya está.
-Ahora, por qué no peleas por lo que quieres? Sabes lo que quieres?
-Ser feliz quiero, pero no puedo, no puedo, no me dejan ser feliz... no tengo nada. No puedo pelear más.
-Dale paráte, vos no me vas a tirar la toalla en el último round, así que si no peleas por vos, pelea por otro, pelea por tu vieja, pelea por tu novio, por tus amigos... vamos pelea, vamos! tira golpes, si vos te caes te volvés a levantar. Tira golpes más fuertes, tienes que pelear, la vida no te va a regalar nada, siempre la vas a tener que pelear.
No está muerto quien pelea. Tal vez cruzaron una cross de derecha, te hicieron besar la lona, sangrar, llorar, pero hay que seguir peleando hasta el final.
La única forma de aprender a pelear es peleando, es no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea esa pelea es nuestra.
Pelearla hasta el final, hasta el último round.
Pocas cosas me enseñó mi viejo, pero grosas. Me enseñó que el ring nunca se abandona, nunca se tira la toalla, y se pelea con garra hasta el último round.